jueves, 29 de enero de 2009

ANGLICANISMO

En las postrimerías de la Edad Media, la Iglesia de Inglaterra apenas parecía sufrir las profundas convulsiones que se vivían en la Europa continental. Sin embargo, y muy especialmente desde que John Wyclif denunciara la decadencia del poder espiritual, las críticas a la Iglesia fueron numerosas y más numerosas aún las críticas al papa. Por otra parte, en Inglaterra, los humanistas llevaban tiempo defendiendo la idea de una reforma basada en la Biblia. Así, William Tyndale, más tarde discípulo de Martín Lutero, tradujo el Nuevo Testamento al inglés. Esta versión sería la usada, con algunas revisiones, hasta el siglo XX.

ENRIQUE VIII

Ya con anterioridad a la Reforma protestante, el rey de Inglaterra venía ejerciendo una influencia preponderante sobre la Iglesia inglesa. Esto explica por qué, la reforma fue el resultado, no de un movimiento religioso de base sino de los intereses personales del soberano. El papel de Enrique VIII fue capital. Este príncipe, inicialmente destinado a la carrera eclesiástica, había recibido una sólida formación religiosa. Al principio de su reinado, se comportó como un hijo obediente de la Iglesia romana y defendió los siete sacramentos contra Martín Lutero, lo que llevó al papa a conferirle el título de "Defensor de la Fe". Apoyó a Tomás Moro, oponiéndose enérgicamente a la traducción de la Biblia realizada por Tyndale.

LA RUPTURA CON ROMA

El principal motivo de ruptura con el papado fue el deseo del rey de divorciarse de Catalina de Aragón, que no le había dado hijos, para poder casarse con Ana Bolena, dama de la corte que, más tarde, haría decapitar. El papa Clemente VII se negó a anular su primer matrimonio, lo que provocó que en 1536 Enrique VIII rompiera todo vínculo con Roma. Aunque en la práctica la Iglesia inglesa continuó siendo la Iglesia Católica en Inglaterra, al adoptar posteriormente ciertas actitudes de la Reforma, pero sobre todo, por haberle negado la autoridad suprema al papa de Roma, el monarca fue excomulgado y nace así la Iglesia Anglicana o, mejor dicho, el anglicanismo, que es la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica, como definen los Credos, pero desvinculada de la jerarquía de Roma.

EL ANGLICANISMO HOY

Esta forma o reforma de cristianismo está presente principalmente en los países que estuvieron bajo dominio inglés y por tanto influenciados por la cultura inglesa, como las antiguas colonias e incluso los Estados Unidos de América.Las iglesias anglicanas conservaron buena parte de la liturgia y estructura clerical católica (excepto el cardenalato y el papado). Sin embargo, durante el siglo XX y el XXI, algunas iglesias anglicanas tomaron decisiones liberales y a veces controvertidas, en comparación con otras confesiones cristianas: admisión de mujeres al sacerdocio y episcopado, así como la consagración de un obispo homosexual practicante declarado.

PARTICULARIDADES

El Anglicanismo acepta los principios del protestantismo luterano, pero la iglesia sigue manteniendo una jerarquía eclesiástica y cultos basados en el catolicismo romano, con algunas excepciones como la de la Iglesia española que utiliza la Liturgia visigótica o hispano-mozárabe. Con relación al aborto, no se acepta salvo en circunstancias excepcionales, como el caso en que la vida de la madre esté en peligro, deformación física o mental del feto o en caso de violación o incesto. Aún en estos casos, es también una opción moralmente aceptable continuar con el embarazo. El jefe supremo de la Iglesia inglesa es el Soberano reinante, aunque la Doctrina, el gobierno y la disciplina están a cargo de los arzobispos y obispos. Los clérigos anglicanos pueden contraer matrimonio, según su vocación personal y rechazan el culto a las imágenes. Todos los obispos anglicanos tienen el mismo rango y comparten el liderazgo de la iglesia, con la participación activa del clero y los laicos en todas las decisiones, siendo los obispos los pastores principales. En cuanto al divorcio, la posición doctrinal de la Iglesia afirma la intención vitalicia de la alianza matrimonial. Sin embargo, desde la Conferencia de Lambeth de 1888 se estableció la posibilidad pastoral de que una vez que la relación matrimonial se ha destruido sin posibilidad de arreglo, el matrimonio mismo es como si hubiera muerto, las promesas se han visto frustradas y el vínculo roto. Desde 1978 se permite celebrar un nuevo matrimonio por razones pastorales cuidadosamente consideradas, aunque ésta, como otras decisiones que no afectan a la Doctrina esencial Cristiana, no es vinculante y cada iglesia miembro de la Comunión Anglicana puede actuar conforme a sus propios cánones.

PRINCIPALES DIFERENCIAS CON LA IGLESIA DE ROMA

Hay mucha confusión con término católico. Siempre se emplea este vocablo para designar solamente una de las tres grandes ramas de la Iglesia Católica que son: la Iglesia Ortodoxa, la Iglesia Católica-Romana y la Comunión Anglicana. Las diferencias básicas que hay entre Anglicanos (Episcopales) y la Iglesia Romana son:'
El Dogma de la Infalibilidad Papal: éste fue promulgado en el Concilio Vaticano I en el 1879. El anglicanismo no considera que tenga base en las Sagradas Escrituras ni en la tradición de la Iglesia en los Concilios de la misma en los primeros siglos del cristianismo.
La Doctrina de la Transubstanciación: es la doctrina del cambio físico del pan y el vino en la Santa Eucaristía al Cuerpo y Sangre de Cristo. La Iglesia Anglicana enseña que la presencia de Cristo en los elementos del Pan y Vino consagrados es real y espiritual pero sin un cambio en la materia ni sustancia de los mismos.
Los Dogmas de la Inmaculada Concepción y la Asunción de la Virgen: para el anglicanismo, estos dogmas tampoco tienen base bíblica ni en la tradición de la Iglesia de los primeros Concilios. Pueden creerse como devoción privada, al igual que ocurre con los Santos, pero no como algo necesario para la salvación.
El celibato obligatorio del clero: durante el tiempo de la Reforma en el siglo XVI, la Iglesia de Inglaterra abolió el celibato obligatorio para su clero y deja esta vocación de vida a la decisión de cada cual, es decir, el sacerdote puede elegir si es célibe o casado.
La ordenación de mujeres al sacerdocio y al episcopado: es materia de práctica y disciplina de la Iglesia, no de doctrina, al reconocer la completa participación en el Cuerpo de Cristo de todos los hijos e hijas de Dios, incluyendo la ordenación.
La forma de gobierno de la Iglesia: En la Iglesia Episcopal el clero, los laicos y los obispos tienen amplia participación en el gobierno total de la misma. Se celebran periódicamente Sínodos Generales o Diocesanos así como Asambleas parroquiales para elegir a sus líderes o tratar otros asuntos ordinarios o de gobierno siempre que no afecten a la Doctrina. El Sínodo, con la participación en igual número de clérigos que laicos, es soberano y entre Sínodos, la Diócesis es gobernada por una Comisión Permanente, elegida por el Sínodo con igual número de miembros clérigos que laicos y presidida por el Obispo Diocesano.

TRADICIÓN Y DOCTRINA

El paulatino alejamiento de Europa Occidental con respecto a los centros políticos y culturales del Mediterráneo, aislaron a las Iglesias Ortodoxas, de tal manera que en los libros de Historia, que se estudian aún hoy en algunas escuelas, nos hacen creer que todo lo importante sucedió desde Italia hacia Portugal, con alguna participación alemana e inglesa pero con el visto bueno de Roma. Los términos prehistoria y Oriente, son casi equivalentes. Parece que Oriente quedó en la prehistoria así como los ingleses, alemanes y suecos en la barbarie. Claro que una mirada global nos enseña otra cosa bien distinta. Durante la oscura noche cultural que padeció Europa occidental desde el siglo IV hasta la genialidad de Santo Tomás de Aquino, la cultura en general y la Teología y Filosofía en particular, siguieron desarrollándose alcanzando su esplendor en las márgenes orientales del Mediterráneo, así como en la cultura celta británica. Desde el siglo I se recopilan, básicamente en griego, las primeras tradiciones cristianas, relatos, cartas, comentarios, exposiciones doctrinales y catequéticas, etc. En los primeros tiempos del Cristianismo, es evidente, que las comunidades se organizaron y vivieron su Fe sin los escritos que hoy conocemos como Evangelios y Nuevo Testamento. La Tradición de la Iglesia fue recopilando los escritos que aparecen desde el siglo I y al comienzo del siglo IV queda establecido el Canon de la Biblia tal como lo aceptamos en la época actual. La Iglesia Cristiana, a través de los Concilios, esto es, de las asambleas de representantes de las Iglesias particulares, reconoció los escritos que se consideró, en aquel momento, verdaderamente consistentes con la experiencia de los primeros discípulos y apóstoles de Cristo. "El Espíritu Santo y nosotros estuvimos de acuerdo…" Es importante tomar conciencia de que la Iglesia Universal existió desde antes de que fueran escritos los textos del Nuevo Testamento y que esas escrituras fueron compuestas por miembros de la iglesia para registrar la institución y la historia temprana de la Iglesia. Por lo tanto, no es de extrañar que, de la transmisión oral original, así como de las tradiciones guardadas por las comunidades cristianas, permanezcan en la Iglesia muchas cosas que no están registradas en el Nuevo Testamento, pero que forman parte integrante de la vida del Espíritu en la Comunidad. Estas son fuentes de la Doctrina para las Iglesias Ortodoxas y la Comunión Anglicana, la Tradición escrita y la Tradición oral; ambas conforman la Gran Tradición, memoria viviente de la Iglesia, que es Ella misma guiada por el Espíritu Santo, tal como fue prometido a los primeros discípulos. Las manifestaciones principales de esta Tradición de la iglesia, que expresa su catolicidad son: A.- La Santa Biblia, que dependió de la misma Iglesia para su autentificación, esto es, para el establecimiento de su canon. También depende de la participación del lector en el Espíritu que se manifiesta en la Iglesia, la capacidad que este tendrá para la comprensión de los múltiples sentidos de la Sagrada Escritura. Si la Biblia tiene algún sentido, este debe ser comprendido de acuerdo a las tradiciones de la institución que la produjo. B.- Los Credos Apostólico, de Nicea y de San Atanasio, así como los Concilios Ecuménicos, constituyen otra parte de la Tradición escrita de la Iglesia. Estas asambleas de representantes de las diversas Iglesias particulares definieron las doctrinas y las prácticas, como anteriormente expusimos, y definieron los textos aceptados de la Sagrada Escritura. Se reconocen siete Concilios Ecuménicos: I de Nicea en el año 325; I de Constantinopla, año 381; De Éfeso, año 431; De Calcedonia, año 451; II de Constantinopla, año 553; III de Constantinopla 680; II de Nicea, año 787. Como podemos apreciar, estos Concilios Ecuménicos, también aceptados como doctrinales por la Iglesia Católica Romana y por algunas Iglesias Reformadas, se llevaron a cabo en la zona oriental del Mediterráneo con la participación mayoritaria de las comunidades de los cuatro patriarcados orientales y de las Iglesias nacionales, como la de Inglaterra. Los Concilios Ecuménicos dejan de realizarse a partir de la época en la cual Roma se separa de la Iglesia Universal; ¿Cuándo realizaremos un nuevo Concilio Ecuménico? C.- Los textos litúrgicos también son parte de la Tradición escrita de la Iglesia. La Liturgia expresa en la práctica lo que la Iglesia enseña. Los textos que la conforman son el resultado de la cristalización de la doctrina (ceremonias, himnos, rituales, etc.) y producto de la historia de la Iglesia; parte de la memoria viviente de ella. D.- Los Sacramentos Evangélicos, esto es el Bautismo en nombre de la Santa Trinidad (Mt. 28:19), la Sagrada Eucaristía, en la que se participa del verdadero Cuerpo y sangre de Cristo; ordenados por Cristo mismo y administrados con el uso indefectible de las palabras de la institución de Cristo y los elementos ordenados por él. Los otro cinco sacramentos, aceptados por las Iglesias, son también signos guiados por el Espíritu Santo, por medio de los cuales el mismo Espíritu otorga Gracia para los aspectos más importantes de la vida; Confirmación, Matrimonio, Reconciliación, Unción de los enfermos, Orden sagrado (por medio del cual los ministros son capacitados para ser diácono, sacerdote u obispo y colaborar con la comunidad de bautizados por los servicios sacramentales que ejercen) E.- El Episcopado histórico, adaptado locamente en los métodos de su administración a las diversas necesidades de las naciones y los pueblos. La Iglesia Católica , en sus tres ramas Anglicana, Ortodoxa y Romana, cree que el Señor Jesucristo es verdaderamente Dios, el Mesías, hijo engendrado de la misma esencia que el Padre antes de todos los siglos; que también es verdaderamente Hombre, igual a nosotros en todo menos en el pecado. Cree que Jesucristo por nuestra salvación nació de María Virgen, a quien llama Theotokos, Madre de Dios (La que dio a luz a Dios).La Iglesia Católica adora a Dios en la Trinidad y honra a los santos. Entre los santos el primer lugar es el de la Theotokos.La Iglesia Católica, en palabras tradicionales de los padres griegos, espera la deificación en sus miembros, verdadera unión con Dios, proceso dinámico y gradual que dura toda la vida y no sólo se decide al morir. La Iglesia de Roma solamente admite al orden sagrado a varones célibes. En las Iglesias Ortodoxas se admite al diaconado y al sacerdocio a hombres casados; en la Comunión Anglicana además se les admite al episcopado, sean varones o mujeres solteros o casados, porque se reconoce que una persona que tenga vocación al sacerdocio no necesariamente implica que Dios le otorgue también la vocación del celibato. La ordenación de mujeres en la Comunión Anglicana se establece a partir de su creencia en la igualdad teológica de varones y mujeres. (Gal.5:26-28)En ciertos casos, en las Iglesias Ortodoxa y Comunión Anglicana se acepta la separación de los cónyuges y las segundas nupcias. Aunque el ideal es la permanencia del matrimonio para siempre la debilidad e imperfección humana requiere de una actitud maternal de la Iglesia en circunstancias cuidadosamente analizadas.Para la comunión anglicana y para las Iglesias Ortodoxas, el fin del matrimonio no esta centrado en la reproducción sino en la vivencia del sacramento como expresión de Gracia, Sacramento de Amor. Por tanto cada pareja debe tomar en conciencia sus decisiones respecto a la paternidad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estimado señor:
Deseo invitarle a la lectura de mi último artículo, distribuido en tres entradas acerca de las diferencias existentes entre una cosmovisión religiosa y tradicional, y otra, en el mejor de los casos sucedánea y moderna. El texto refleja un intercambio de opiniones entre un creyente convencido y sin “pelos en la lengua”, (un servidor) y un hombre “normal” que sigue unas pautas modernas.
En este escrito queda clara lo radical de las diferencias entre las dos concepciones. Tras su lectura es cristiano podría llegar a plantearse hasta que punto es factible un cómodo apaño híbrido tradición-modernidad.
Espero que la lectura sea de su agrado.
Un abrazo desde las islas canarias.